Badajoz-Madrid
Terminado el curso con relativo tirando a aceptable éxito, y a gran
velocidad, el miércoles siete de julio salí pitando de la universidad
para conseguir varias tarjetas que me serán necesarias en el viaje a
Munich que anuncié hace poco. La gracia del asunto es que a las 14.20,
menos de dos horas después de salir de la última exposición de trabajos
del curso (un estupendo alcoholímetro para Electrónica Analógica del
que espero hablar algún día), tenía que coger un tren. La asistencia y
transporte de la incomparable MJ me permitió obtener en hora y cuarto
la tarjeta sanitaria europea, el carnet joven y el carnet de estudiante
internacional, pero el tráfico pacense me hizo llegar quince segundos
tarde al tren.
Pataleé, me golpeé una pierna repetidas veces -tres días después
sigue doliendo, soy un tío listo-, y fui llevado por mi tía a Cáceres
para alcanzar el tren allí. Doy públicamente las gracias a todas las
Administraciones responsables de que no tengamos un tren decente
Badajoz-Cáceres. Si no se tardara cerca de dos horas nunca habría
llegado a tiempo.
Mis dos compañeros de viaje (futura flatmate y su pareja) estuvieron riéndose hasta llegar a Talavera, más o menos,
pero eso no me impidió disfrutar de un agradable viaje -la de tiempo
que hacía que no cogía el tren, y lo que me gusta- que terminó a las
20.30 en Atocha. Justo cuando empezaba la semifinal del mundial,
Alemania-España, lo que provocó que una especie de periodista (llevaba
micro y estaba acompañada por un cámara) me asaltara, preguntándome qué
sentía ante el partido. Murmuré que solo quería llegar a mi albergue y
ducharme, y me escapé como pude.
Tras llamada a información turística, me metí en el metro hasta Tribunal, y mediante el efectivo
método de la Aproximación Elipsoidal, o el dar vueltas hasta que
encuentras el sitio, llegué al Albergue Juvenil. Pagué, me metí en la
habitación y salí a comprar agua, gel y cepillo de dientes, que había
olvidado en mi precipitación. De paso, cené en un sitio llamado
Pizza&Pita, llevado por una mezcolanza de latinoamericanos y
marroquíes, que animaban a la selección como si fueran los mismísimos
nietos de Ánsar. Volví, me duché, me acosté. Durante la noche hubo
ruidos, uno de la habitación fue acusado de colarse, ante lo que optó
por murmurar hasta agotar al que intentaba echarlo y siguió durmiendo;
también hubo una conversación medio soñada medio escuchada en
espanglish, pero con poco español y menos inglés.
Por la mañana desayuné, oí cómo el que había estado a punto de ser expulsado cantaba
en la ducha, recogí las cosas y me fui a la calle. Y comenzó la
novedosa aventura de la búsqueda de piso en la Capital de las Españas.

4 respuestas hasta ahora ↓
1 Lourdes // jul 10, 2010 a las 13:28
Por experiencia las búsquedas de piso son horribles, pero al menos podrás verlos en persona. Espero que tengas un piso bonito en el que quepamos al menos dos visitantes más xD
2 Clara // jul 10, 2010 a las 19:07
Espera, espera. ¿El 7 de julio llegas a Madrid y el 9 tienes piso? Te admiro aún más, si cabe. Y espero expectante el resto de tus peripecias.
Curioso lo de la animación futbolera en el Pizza&Pita. No odies a los periodistas, que no lo hacen porque quieran. Y ya nos contarás cómo se truca un alcoholímetro.
3 quettaheru // jul 10, 2010 a las 20:19
En realidad la búsqueda no fue extremadamente horrible. Cansada sí, pero bastante divertida. Mañana tenéis más detalles.
Y Clara, el día 8 tenía ya piso. Por favor. Hablas con un profesional. O con alguien con estándares muy bajos, no lo sé. Y no odio a los periodistas, la muchacha era simpática, pero se le notaba que no lo vivía. Además, probablemente estuviera cobrando menos por entrevistarme que yo por ser entrevistado, lo cual me hace sentir algo parecido a solidaridad trescientoseurista.
Eso sí, a los que hablan del pulpo Paul los sodomizaría con un hierro al rojo. Por los oídos. Aunque no sé si eso es sodomizar, pero seguro que duele.
4 Julio // jul 10, 2010 a las 22:06
¿pero qué dices, tío? ¡¡¡si el pulpo Paul es lo más!!! me apunto lo de la aproximación elipsoidal, para usarlo como excusa cuando llegue tarde a los sitios con peso científico. “Lo siento, pero la estrategia de la aproximación elipsoidal es bastante impredecible en su duración.”
Por cierto, qeue lo de adelantar trenes en plan cow-boy, diligencia y locomotora, está muy visto. Yo lo hice una vez en Miranda del Duero (creo recordar), tras perder un tren SanSebastián – Vigo. Mola.
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